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Sociedad

El Gutiérrez de Alba acogió ayer la Gala 30 Aniversario de Paz y Bien

Ahora Alcalá

La Asociación Paz y Bien llenó ayer tarde el teatro Gutiérrez de Alba para celebrar sus 30 años de presencia en Alcalá de Guadaíra.

Paz y Bien saca pecho de su patrimonio, personas felices e ilusionadas con el trabajo que llevan a cabo a diario, que les hace sentirse útiles e importantes, “parte de un sueño hecho realidad”, como explicó el propio Rafael Pozo en el curso del acto central conmemorativo que celebró la Asociación en pleno corazón de Alcalá.

En el acto principal de ayer todos los asistentes echaron la vista atrás para hacer balance de 30 años de trabajo y éxitos. La alcaldesa se refirió a una trayectoria de superación con miles de personas realizadas porque Paz y Bien “supo invertir en lo más importante, las personas”. Ana Isabel Jiménez remarcó así mismo que la Asociación es un referente educativo y de integración para personas con discapacidad, menores, mayores, grupos de exclusión social y colectivos beneficiarios de actuaciones de cooperación internacional.

Con la gala de ayer, la entidad ha organizado la muestra de arte ‘Di Capacidad’, del 20 al 24 de noviembre en la sala 1 de la Casa de la Cultura (de 10 a 13 y de 16 a 19 h); un partido del C.D. Alcalá dedicado a Paz y Bien con fecha por concretar; la actuación del grupo de danza de la entidad dentro del ciclo dancístico de la ciudad el 26 de este mes; y la recuperación de la desaparecida carrera de San Silvestre, el 31 de diciembre, cuyas inscripciones se pueden realizan por internet en www.cronodream.com y www.corredorespopulares.es

El programa ha venido precedido de las recientes visitas a la finca San Buenaventura por parte de autoridades como la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz; y la alcaldesa de la ciudad, Ana Isabel Jiménez, quienes manifestaron el compromiso de las instituciones a las que representan con esta entidad sin ánimo de lucro dedicada a la integración, defensa y promoción de los intereses de las personas con discapacidad intelectual o en situación de exclusión social.

Rafael Pozo ha recordado en estos días cómo fueron los comienzos de Paz y Bien en Alcalá hasta establecer el fuerte vínculo que mantiene con la ciudad. La Asociación llegó a Alcalá de Guadaíra en 1987, después de que la empresaria cántabra María Luisa de Velasco donara a esta entidad la por entonces Finca San Buenaventura, ubicada en el Parque Natural de Oromana. Un terreno de 100.000 metros cuadrados al que la asociación rápidamente empezó a sacar provecho, generando recursos para la comunidad con el apoyo del Ayuntamiento y la administración autonómica.

Sólo un año después de aterrizar en Alcalá, la entidad puso en marcha la primera Casa Oficio, en la que se integraron jóvenes con discapacidad intelectual que, como cualquier otra persona, demandaban una ocupación laboral. Las Escuelas Taller, que actualmente ascienden a un total de seis, se impulsaron en esos primeros años de Paz y Bien en el municipio. De ellas saldrían trabajadores y trabajadoras, jóvenes de la localidad en riesgo de exclusión social, que consiguieron formarse profesionalmente y que formarían parte en el proceso de creación de las infraestructuras con las que se fue llenando la finca. Estructuras que hoy día dan servicio a más de 200 personas diariamente, muchas de ellas, vecinos y vecinas de la localidad en el actual Complejo Social San Buenaventura. Además la asociación también ha contado con estos jóvenes para la plantilla de profesionales de Granja Escuela y la empresa de servicios accesibles ‘SEABI’. Actualmente, la entidad da empleo a 146 personas en sus instalaciones de Alcalá, de las 57 son alcalareños y alcalareñas.

Paz y Bien colaboró en la Reforma Psiquiátrica de 1989 abriendo en Alcalá la residencia ‘Hermana Clara’, donde se prestó atención a jóvenes procedentes del Hospital de Miraflores, dando respuesta a un gran número de personas con discapacidad intelectual que quedaron desamparados. Actualmente, en ella residen personas grandes dependientes.

El compromiso social de la entidad volvió a tener respuesta en Alcalá en 1992, cuando la residencia ‘Oromana’ echa a andar para dar cobertura asistencial a otro grupo de personas con discapacidad intelectual que, mediante apoyos y servicios en los centros de día, verán mejorada su calidad de vida. Así, en la década de los noventa la asociación pone en marcha la Granja Escuela San Buenaventura, un recurso que a día de hoy supone un modelo de integración y superación personal de las personas a las que acompañamos, del que son testigos más de 6.000 escolares andaluces al año. Hoy, el Complejo Social San Buenaventura está formado por un Centro de Día, un Centro Ocupacional, la residencia ‘Oromana’, el centro de protección a la infancia ‘San Francisco’ y la Granja Escuela San Buenaventura, así como la empresa de servicios accesibles.

La asociación recibió en 1990 el Premio Alcalareño del Año, así como el Premio Reina Sofía de Integración y Rehabilitación en 1999, por el trabajo formativo y de promoción del empleo en sectores críticos que se llevaba a cabo en las anteriormente mencionadas Escuelas Taller. El fundador de Paz y Bien explica que han sido 30 años construyendo “piedra a piedra, ofreciendo apoyos y soportes a las personas que por algún u otro motivo se encuentran en desventaja social. Son tres décadas promocionando la autonomía y potenciando las capacidades con las que dar el salto a la total inclusión, 30 años desarrollando proyectos, programas, que completen el ciclo de vida de las personas a las que acompañamos”.

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