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Dos rutas turísticas en Alcalá con el agua y el río como eje conductor

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Ahora Alcalá

La Empresa Metropolitana de Aguas, EMASESA, ha puesto en marcha dos rutas a pie para alcalareños y visitantes mediante las cuales, en visitas guiadas por un guía o en solitario con la ayuda de una APP, el visitante descubrirá la historia, el patrimonio y los paisajes de Alcalá de Guadaíra en los que tanto ha influido el río y el agua.

Alcalá de Guadaíra es una ciudad rica en patrimonio industrial, cultural, histórico y natural. Múltiples y diversas oportunidades nos ofrece para descubrirla, pero sin duda, un elemento fundamental de la ciudad de los Alcores es el agua, es su río.

La Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla, EMASESA, pone en funcionamiento dos rutas a pie en los que se pone en valor el patrimonio monumental y cultural que tienen que ver con el líquido elemento. Rutas turísticas que incorporan múltiples beneficios, ya que además del carácter pedagógico de poder conocer sobre el terreno todos estos tesoros, tiene como valor añadido el convertirse en una práctica deportiva saludable, a la que puedes optar recorrerla en grupo, con las orientaciones de un guía, o en solitario, con la ayuda de una APP.

La primera de ellas, la Ruta Roja, transcurre por el enclave urbano en el que se cuenta la historia de Alcalá con Sevilla, su relación a través del agua que la primera aportaba a la capital, así como su relación comercial panadera y como punto estratégico defensivo. A ello se debe el título de la ruta, “Agua, pan y defensa”, que tiene una longitud de 1,5 kilómetros.

Tiene su punto de partida en el molino de la Erasen. que formó parte del Convento de San Francisco, y que podemos saber que su funcionamiento no era provocado por el movimiento del agua, sino por un manantial que producía harina.

La ruta continúa hacia Fuente del Perejil, que aunque actualmente está seca, en antaño usada tanto para abastecer de agua a los alcalareños como al ganado.  El camino sigue hacia la Plaza del Duque y su emblemática fuente junto al ayuntamiento, para continuar por la calle Virgen del Águila hasta el convento de Santa de Clara.  Es un importante dato, que quizás muchos no conozcan, que fundación data de 1597 y en la actualidad, su fama si es mayor por los exquisitos dulces que estas monjas fabrican. Seguidamente, cruzamos la calle para enfrentarnos al Teatro Gutiérrez de Alba, donde justo debajo se ubica el por todos conocido Molino de la Mina. En estos momentos, existe un proyecto en estudio por parte del Ayuntamiento de la Ciudad para que pronto pueda ser visitable . Desde aquí, la ruta hace un giro para encaminarse hacia la Iglesia de Santiago, robusta y majestuosa que combina distintos estilos entre el gótico y el barroco, para continuar por la cuesta de Santa María en la que los visitantes podrán contemplar sus espléndidas casas señoriales que en su día erigieron las familias burguesas de la capital, para venir a Alcalá buscando el aire fresco y el aroma de los pinares. El último tramo, para por visitar el depósito del Águila (algo así como unos cobertizos sociales de la última década del siglo XIX) para culminar en el Castillo, donde los visitantes contemplan sus baños árabes y  las vistas que ofrece y que se extienden hasta Sevilla de la que fue salvaguarda.

La Ruta Celeste se denomina “Paisajes del Guadaíra” y tiene como eje al río que le da nombre y los paisajes singulares que genera a su paso por la ciudad. La forma de su cauce explica perfectamente cómo se ha configurado Alcalá, transformado el medio natural, generando una vegetación y fauna particular, sirviendo como elemento de desarrollo para el hombre con la creación de huertas o de los molinos y creando un paisaje único, rico en elementos y singular en su entorno que dio lugar a la Escuela de Paisaje de Alcalá.

Tiene una longitud de 5,8 kilómetros y comienza en la estación del Adufe, subiendo la loma de la “carretera vieja”, que se construyó en 1885 por la compañía que se encargaba de suministrar agua a Sevilla desde Alcalá. Su estación de bombeo llama poderosamente la atención por tener un estilo muy inglés.

Ya bajando, el visitante se encontrará con el Molino del Realaje, monumental construcción de fuerte torre y gran azuda que aprovechaba la fuerza del río en este punto para moler la harina.

Ya en la ribera, la ruta prosigue cruzando el Puente del Dragón hacia la otra orilla del Guadaíra. Es bueno pararse a contemplar esta grandiosa obra, hoy un símbolo de nuestra ciudad, en el que Jose Luís Manzanares homenajeó a Gaudí en la construcción del primer puente figurativo de Europa.

Junto a él, se encuentra el molino de Vadalejos, redescubierto hace unos años ya que estaba embutido en una las construcciones de una granja. Usaba el agua de un manantial cercano para moler. Este mismo manantial surtía a laFuente de la Judía, una obra construida por la Compañía Inglesa de Aguas a finales del siglo XIX.

Tomando en dirección a la Retama por una hermosa zona que permite divisar una monumental panorámica del Castillo, llegamos al puente Romano de Jesús Nazareno, también conocido como Puente de Carlos III, por ser este monarca quien realizó una importante reforma sobre el mismo. Tiene siete arcos sobre estribos de tajamares.

Muy cerca, a los pies del Calvario, se encuentra el molino de Tapada. Llaman la atención las pinturas de su fachada, y supuso una inspiración para una novela de José María Gutiérrez de Alba. “La Tapada”, escrita en 1846.

Caminando por el parque, el visitante se encontrará con el famoso molino del Algarrobo, que impresiona por su airosa torre que fue concebida con finalidad defensiva. Su origen está en el siglo XIV relacionado con la fundación del monasterio sevillano de San Jerónimo de Buenavista.

Por la parte más antigua del parque llegamos al molino de San Juan de perfiles representados una y otra vez en los cuadros de los pintores sevillanos. Su potente azuda permite cruzar de una a otra orilla, salvo en época de avenidas. A su lado está la casa del molinero.

El molino de Benarosa es la siguiente parada y con su nombre nos remite a su origen árabe. La actual construcción es el resultado de las transformaciones que sufrió entre los siglos XVII y XX, cuando dejó de utilizarse.

El último molino de la ruta es de la Aceña, uno de los más grandes, de fuerte torre y amplia nave de molienda, conserva un buen número de elementos bajo medievales.

Volviendo hacia atrás y saliendo del parque en dirección al reciento ferial llegamos a la antigua Harinera del Guadaíra, un excepcional ejemplo de arquitectura industrial, en el que hoy los alcalareños y visitantes encontramos una fuente de conocimiento de la historia de Alcalá y en particular, su vinculación con el pan.

Desde septiembre de 2018, fecha en que comenzaron las rutas, han participado en ellas más de doscientas personas.

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