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Alcalá muestra sus acuíferos y manantiales con la “Ruta del Agua”

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Ahora Alcalá

El éxito de las rutas que se están desarrollando por Alcalá aumenta el número de foráneos que descubren y se sorprenden del legado natural, histórico y paisajístico de la ciudad

Agua y ciudad han ido conformando a lo largo de la historia y de las distintas civilizaciones, un rico y diverso patrimonio hasta la actualidad. Si hay una ciudad que ha experimentado esta riqueza es Alcalá de Guadaíra y cada día son más los foráneos que se acercan a descubrir el gran legado natural y paisajístico que ésta encierra en torno al eje del Guadaíra. Los últimos en hacer este descubrimiento han sido los asistentes al II Congreso Internacional de Patrimonio Industrial que se ha celebrado en La Harinera del Guadaíra y en cuya programación se ha incluido una Ruta del Agua dirigida por Emasesa con la colaboración del Ayuntamiento.

Esta ruta comienza en uno de los puntos más emblemáticos y pictóricos de los muchos que tiene Alcalá de Guadaíra, concretamente en el Puente del Dragón, mirando hacia el Castillo y continúa en dirección al río por el Molino de Vadalejo hacia el parque de la Retama, el Puente Carlos III, adentrándose en Oromana con parada obligada en los molinos de La Tapada, San Juan y Benarosa.

La introducción que realiza el doctor en Historia del Arte, César López, deja a los asistentes con la miel en los labios de lo que en su recorrido podrán ir hallando “en una de las rutas, según confiesa, más emocionantes y más solicitadas de las que programa Emasesa por Sevilla capital y por un total de 12 municipios entre los que se incluye Alcalá”.

Dos claves geográficas han hecho especial a Alcalá de Guadaíra, por un lado el inmenso acuífero de Los Alcores y por otro el río Guadaíra que le confiere al casco urbano la fuerza de un importante bosque de ribera, característica singular que la hace ser ciudad única con un Monumento Natural de más de 100 hectáreas.

Los valores paisajísticos y antrópicos en las constantes del agua y los molinos dejan huellas inconfundibles por todo el tramo urbano y del río; huellas de un pasado pictórico que desde 1873 han quedado plasmado en los lienzos de pintores de la talla de Sánchez Perrier, José Arpa, Martín Rico y muchos otros, y que junto a la mirada directa al paisaje vienen a ser una muestra gracias al dossier de pinturas y lienzos que el guía va mostrando a los asistentes.

En esta ruta también se descubren los olores de una extensa vegetación dominada por álamos blancos, olmos, almeses y pinares, con ciertos guiños al cultivo de secano con espacios recuperados para el olivo. Los cortados visuales que dejan la ladera del Castillo, las azudas, las innumerables huertas que se nutrían de los importantes acuíferos que surtían de agua no sólo a la ciudad sino a la capital hispalense, quedan también explicadas en esta ruta que va intensificando la emoción de quienes la viven conforme atraviesan el Parque de la Retama y se acercan a Oromana para adentrarse en el mundo de los molinos harineros y conocer la historia, arquitectura y maquinaria en función de su utilidad como molino de manantial o de ribera.

La ruta proporciona no sólo una mirada exterior sino interior con uno de los molinos más reconocidos en los lienzos pictóricos, como es el del Algarrobo. Éste abre sus puertas para dar a conocer su estructura hidráulica interior, las piedras de solera y corredera que aún permanecen intactas y el aprovechamiento de la fuerza del agua.

Son estampas únicas de un pasado que imprimió a Alcalá de Guadaíra como referente de la industria panadera y que le dio el sobrenombre hasta hoy de “Alcalá de los Panaderos”; la ciudad que más molinos albergó, 10 junto al cauce del río y 30 que se surtían del agua de manantial y que hoy son parte de la apuesta del Ayuntamiento por posibilitar que el pasado tenga un lugar en el presente y, sobre todo, perspectivas de futuro.

Con la mirada a los molinos de San Juan y Benarosa, los más escénicos de los que jalonan el río Guadaíra, se da por terminada una ruta emocionante que no deja impasible a todo el que la realiza y que, más bien, le incita a continuar y apuntarse a la Ruta Roja por el casco urbano y a otros recorridos que se organizan desde el Ayuntamiento como visitas guiadas al Castillo, al barrio de San Miguel, a La Harinera, al Centro de Interpretación del Castillo, a programas patrimoniales anuales como `Paseando por Alcalá´…y continuar ampliando su conocimiento de una ciudad apasionante y que encierra muchos más espacios de gran riqueza monumental, histórica y cultural asociada a un pasado que en cada etapa de la Historia ha ido dejando innumerables huellas impresas por toda la trama urbana de la ciudad, muchas de ellas asociadas al agua y a la harina.

El II Congreso Internacional de Patrimonio Industrial y de la Obra Pública celebrado en La Harinera así lo ha constatado estos días con ponencias que han ahondado en el pasado, el presente y el futuro de este importante legado industrial y que han sido enriquecidas con esta ruta por Alcalá, con una visita guiada a La Harinera, con un taller del Pan y con la degustación de productos autóctonos de Alcalá.

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